Análisis de Space Crew

La desarrolladora Runner Duck ya nos había enviado a los cielos bélicos con Bomber Crew, un interesante juego de estrategia y administración de nuestro propio bombardero de la Segunda Guerra Mundial. Ahora nos lanzan al infinito y mas allá con su nuevo juego, Space Crew, que toma el concepto de su primera obra y lo adapta en una aventura de ciencia ficción. ¿Se ganara sus medallas… o quedará perdido en el espacio?

Para los que hayan jugado a Bomber Crew, ésta secuela espiritual no les guardará ninguna sorpresa. De hecho, quizá se sientan un poco desilusionados. Quienes jamás tocaron aquel primer juego, claramente disfrutarán de Space Crew, siempre y cuando se sepan adaptar a lo propuesto por el título, pero será cuestión de tiempo para que la repetitividad de su jugabilidad comience a notarse.

No es que Space Crew sea un mal juego en cuanto a concepto, sino que no sale de su zona de confort y cada vez se vuelve mas casual, por lo que empecemos a analizar lo bueno y lo malo de esta odisea espacial.

Empecemos por presentar la Crew

Nosotros nos ponemos al mando de la tripulación de una nave espacial destinada a cumplir misiones en la lucha de la humanidad contra los nefastos Phasmids (Fásmidos en español), una fuerza alienígena que tiene como mision buscar la conquista ante nuestra raza.

Nuestra nave viene equipada con todo lo que vamos a necesitar para cada encargo: sistemas de gravedad, generador de escudos, dosificador de oxigeno, panel de regulación de energía, cuatro torretas de ataque, y una completa cabina de mando formada por el sistema de comunicación, la consola del oficial de la nave y, desde luego, la silla del piloto. Lo único que le falta a este vehículo es la suficiente cantidad de tripulantes para operar todos sus elementos, porque siempre nos vamos a estar quedando cortos de personal, y esa parece ser la gracia.

Nuestra aventura comienza en las entrañas de la base espacial Athena, donde elegiremos la próxima misión que nos conducirá a algún punto de la galaxia en uno o mas saltos espaciales. Una vez alcanzado el objetivo actual y cumplida la respectiva misión, la ultima etapa consiste en regresar a la base para obtener las recompensas de nuestro derrotero: experiencia para nuestros tripulantes, puntos de investigación para obtener nuevo equipamiento y el dinero para adquirirlo.

Esto nos permitirá empezar a personalizar a nuestro equipo para que se adapte un poco mas a nuestro estilo de juego. Incluso podremos personalizar la estética de nuestra nave con nuevos colores y diseños, como así también los nombres y apariencias de los tripulantes; y eso siempre es un detalle a favor de cualquier titulo del que debamos cuidar a personas virtuales.

Una jugabilidad que te hará estar siempre atento

Poniéndonos en materia, claro que nada será tan sencillo. Con cada salto realizado entramos en un área que casi seguramente tendrá la presencia de los indeseables Phasmids. Nuestro encargado del sistema de comunicación mantiene funcionando el radar, y en él veremos llegar a las naves enemigas al ataque. Nosotros debemos “marcarlas” para que nuestros artilleros sepan a dónde disparar.

El piloto, mientras tanto, tiene la misión de seleccionar el modo en que nos moveremos por el espacio; ya sea dirigiéndonos a un punto pre-seleccionado (por ejemplo, el próximo Salto espacial) o bien adoptando instancias defensivas u ofensivas ante el enemigo. Las primeras harán girar a nuestra nave para que el sector con mayor escudo quede de cara al enemigo, mientras que las segundas recolocarán el vehículo para mayor eficiencia de nuestras torretas activas.

Más allá de nuestra habilidad de esquivar disparos, muchos de ellos darán de lleno. Nuestra primera línea de defensa es un sistema de escudos de energía, tras lo cual queda el metal de nuestra nave al desnudo. Nuestro oficial de a bordo puede recargar los escudos inmediatamente, aunque la recarga de la propia habilidad demorará en resetearse, de manera que es recomendable esperar a que las cosas se pongan realmente mal.

Nuestro ingeniero podrá redirigir la energía de la nave para priorizar el nivel de evasión, el poder de las armas y la velocidad de recarga de los escudos. Sólo quedan los artilleros—dos de ellos—que se especializan en abrir fuego sobre los enemigos detectados mediante alguna de las cuatro torretas; cada una dedicada a un sector diferente. Por cada enemigo abatido toda nuestra tripulación ganará puntos de experiencia que, al regresar a la base, podrán hacerlos subir de nivel.

La estrategia, ¿funciona?

Al alcanzar ciertos niveles iremos desbloqueando nuevas habilidades para utilizar en nuestras escaramuzas espaciales, y todas serán sumamente bienvenidas. Los artilleros, por ejemplo, podrán enfocar fuego para aumentar la puntería de sus ataques; el piloto realizará maniobras evasivas; el oficial de a bordo contará con un Modo Sigilo que puede darnos un muy necesario respiro en plena batalla, o también un Pulso Electromagnético (PEM) para desactivar los sistemas propios y de otras naves cercanas.

Con suficiente nivel podremos habilitar una segunda función para nuestros tripulantes, lo que los volverán un poco más flexibles en las misiones; por ejemplo, un oficial que también sea un buen artillero; en especial porque el control del oficial está a dos pasos de una torreta, así que es ideal para lidiar con problemas externos.

Pero los problemas no serán sólo externos. Existe la posibilidad de que nos aborden grupos de Phasmids, que se dedicarán a disparar contra los sistemas internos de la nave; que también se destruirán si recibimos demasiado fuego enemigo.

En estos casos debemos obrar con cabeza, ya sea apagando fuegos con matafuegos (o expulsando el oxígeno al espacio, si estamos muy desesperados), repeliendo el ataque con rifles láser (o, de nuevo, expulsando el peligro al espacio) y finalmente reparando los desperfectos, que no sólo pueden causar estragos si no nos encargamos de ellos pronto, también nos dejan con un tripulante menos mientras se realizan los arreglos.

Más peligroso es reparar los motores, pues para ello primero debemos equiparnos un casco espacial para luego salir al exterior, exponiéndonos a ataques directos del enemigo o, peor, a salir expulsados al espacio por alguna maniobra del piloto o algún asteroide sorpresa.

El lado oscuro de Space Crew

Hasta aquí todo apunta bastante positivo para Space Crew. Sin embargo, eso es prácticamente todo lo bueno que se puede decir al respecto, porque ahora hay que empezar a hablar de las misiones y, más exactamente, de lo repetitivas y tediosas que se pueden volver. Hay una buena variedad de ellas: transportar recursos a una base espacial, rescatar a alguien, explorar nuevas áreas y, claro, enfrentarnos a unidades especiales de los Phasmids.

El gran problema es que en todas las misiones ocurre exactamente lo mismo: llegamos a un sector, enfrentamos a una flota de Phasmids, continuamos al próximo sector. Y lo mismo ocurre al regresar del objetivo central. Tampoco ayuda que haya apenas un par de escenarios de lucha: un espacio abierto y un cinturón de asteroides. En las 21 horas que he pasado con el juego no he visto nada más que eso.

Va a ser necesario repetir varias misiones, a fin de obtener experiencia y recursos para mejorar nuestra tripulación. Uno esperaría que las misiones se vuelvan más sencillas cuanto más experiencia tenemos, pero lo cierto es que pueden volverse incluso más tediosas debido a que las luchas se extienden más de lo que uno desearía. Las misiones más difíciles que he enfrentado no se sintieron necesariamente más duras, sino más extensas.

En cierto momento se siente que el juego realiza un tire-y-afloje con tu paciencia, al punto que podrá no interesarte la idea de seguir jugando, porque toda la diversión se había quedado atrás para volverse una experiencia seriamente rutinaria. Incluso tras haber derrotado a la Nave Madre de los Phasmids (el primer gran jefe, digamos) se puede ver una leve mejora en la temática de las misiones… pero manteniendo siempre la misma ejecución, sector tras sector.

En conclusion, Space Crew…

Es un juego con una base solida en cuanto a ideas, pero mal ejecutada a la hora de avanzar. Si bien tiene apartados muy pulidos, falla en lo mas importante que es mantenerte enganchado en el titulo, el juego comenzó de manera muy interesante, pero con el correr de las misiones la severa repetición de su contenido fue matando mi entusiasmo, poco a poco reemplazándolo con una creciente sensación de aburrimiento y falta de interés.

Se siente que el juego tiene una base sólida (y un antecesor formidable) como para dejarlo totalmente de lado, y espero que los desarrolladores puedan remediar algunas de sus falencias en futuros parches (incluso en futuros DLCs). Teniendo un universo de posibilidades, no es buena idea repetir siempre la misma canción.

Estamos en Opencritic donde puedes encontrar este y otros de nuestro análisisOtros análisis que pueden interesarte en nuestra web.

Space Crew

€19,99
6.7

Gráficos

7.0/10

Sonido

8.0/10

Jugabilidad

5.0/10

Pro.

  • Buena ambientación y sonido
  • Sistema de progresión efectivo
  • Opciones de personalización variadas
  • Mecánicas de juego bastante pulidas

Contra.

  • Historia con poca importancia
  • Es un juego muy similar a su antecesor
  • Es repetitivo
  • Un pixel-art mezclado con 3d que podría mejorar

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Un comentario sobre «Análisis de Space Crew»

  1. BrixxEdlp

    Muy buena la reseña! No parece un mal juego, quizás sufre lo que sufren muchos en su género, la monotonía

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