Project Cars 3, análisis de lo nuevo de Slightly Mad Studios.

La saga Project Cars nació casi por sorpresa el 7 de mayo de 2015. Un título que vio la luz gracias a la financiación de los propios fans mediante el crowdfunding. La ambición era enorme, y así lo demostró aquel primer videojuego, que a pesar de sus fallos, parecía sentar las bases para un futuro simulador de calidad. Uno que compitiese con juegos como Assetto Corsa por dar a los jugadores la mejor experiencia de simulación. Más tarde llegaría Project Cars 2, con una fórmula más pulida y un apartado visual tan espectacular o más que su predecesor. Seguían quedando varios problemas que solventar por el camino, pero la mejora era posible si se seguía trabajando en lo que Slightly Mad había conseguido. Veremos ahora que sucede en Project Cars 3.

Ahora, en 2020, los desarrolladores de Project Cars 3 han tomado una decisión que será crucial y definitoria para la marca. Hasta el momento, el objetivo siempre fue el de la búsqueda de la simulación. Con la tercera entrega, el giro es de lo más radical, e intentará llegar a un mayor número de usuarios. Su tono más arcade así lo confirma, y la simulación al fin y al cabo, es un género de nicho. Pero la pregunta es, ¿funcionará realmente este cambio de aires, o es un error tirar todo lo conseguido hasta ahora?.

Una evolución prácticamente nula

project cars 3

En una saga de videojuegos, lo que se espera es que con el tiempo vaya siempre mejorando. Pulir aquellos puntos en los que flaquea hasta encontrar la fórmula perfecta para, en este caso, lograr un juego de conducción a la altura. Lo que habíamos visto hasta ahora de Project Cars no era ni mucho menos un mal producto, y como simulador se iba acercando a lo que los fans demandaban. Con este giro de 360º, Project Cars 3 se presenta como un juego de carácter arcade, que mantiene algunos toques característicos de su jugabilidad, pero haciéndola más amena para un público más amplio.

Lo cierto es que, pese a los cambios, el juego se siente falto de personalidad. Gráficamente luce bien, pero no es nada que no hayamos visto anteriormente. De hecho, y esto es una apreciación totalmente personal, he tenido la sensación de que en algunos circuitos, el apartado visual es incluso inferior a la segunda entrega. En cuanto a coches, sí, hay algunos nuevos, pero prácticamente son los mismos que en el juego anterior. Por desgracia, no siento que ofrezca nada distintivo en comparación a otros títulos del género.

Project Cars nació desde el crowdfunding como un título orientado a la simulación, y sin ser ni mucho menos perfecto, logró atraer a una parte del público. Ahora no tengo claro si conseguirá conquistar a ese público, ni tampoco si logrará ese acercamiento a otros jugadores. Los modos de juego, la propia jugabilidad o la IA, son elementos que sobre el papel podrían funcionar según las intenciones de Slightly Mad Studios. El problema llega cuando nos ponemos a los mandos, y es que el juego se queda a medio camino entre lo que era y lo que pretende ser ahora. En tierra de nadie.

Sonido y textos

Otros apartados tampoco cambian, aunque no es necesariamente malo. El apartado sonoro era un punto bastante positivo de las anteriores entregas, y en esta no lo es menos. Antes no era un simulador puro y duro, y ahora menos aún, y pese a que el sonido de los coches son algo genéricos en muchos casos, siguen estando a la altura. Las diferencias son notables entre unas clases y otras, así como en los propios modelos.

Al ser un videojuego más orientado a lo arcade y para jugadores menos experimentados, los tutoriales y guías son especialmente intrusivos. Encontraréis numerosos cuadros informativos, acompañados por una voz en inglés. Estas opciones pueden desactivarse, pero si eres de los que no suelen adentrarse en estas experiencias, es mejor que no lo hagas. Todo va sobre raíles y está diseñado para una introducción muy cómoda al videojuego.

Por su parte, los menús principales vienen bien implementados, aunque en las primeras horas me ha resultado un poco lioso el acceder a ciertos parámetros u opciones. No tanto por los menús en sí, sino por cómo se gestionan los controles. Es algo diferente a lo que puede verse en otros juegos del género, pero todo es cuestión de acostumbrarse. Por supuesto, sobra decir que Project Cars 3 viene traducido completamente al castellano.

¿De simulador a arcade?

Con un planteamiento más arcade, la idea de Project Cars 3 es totalmente diferente a sus entregas anteriores. El ejemplo más claro es la desaparición de varios elementos, como son el nivel de gasolina o el estado de los neumáticos. Aquí todo es más directo, si quieres competir online, lo haces, si prefieres jugar en el modo Trayectoria, corres los eventos sin más. Más allá de los reglajes más comúnes, hay poco que atender.

project cars 3

El manejo de los coches también ha cambiado. Al ponernos a los mandos, es más que notable la rebaja en dificultad, y ahora es muy sencillo debido a una conducción poco exigente. Podría decirse que es una especie de combinación entre lo puramente arcade y los vestigios del título anterior. Cada vehículo sigue conservando unas características propias, por lo que se comportan de manera diferente. Los GT3 son de los más divertidos de pilotar, pero con otros muchos coches de distinta clase (generalmente los de calle), la sensación es similar a la de conducir sobre una placa de hielo. Hay una especie de deslizamiento en las salidas de curva al que hay que acostumbrarse.

project cars 3

Las ayudas a la conducción siguen estando presentes. Pueden activarse o no el control de tracción, los frenos antibloqueo, y algunas opciones más. Una de las principales novedades, son los indicadores de la trazada. En la mayoría de juegos de conducción, solemos contar con una línea de color que indica la zona óptima de la pista. En Project Cars 3, se ha reemplazado por unos logos que nos señalan cuando frenar o por donde tomar las curvas. Esto a su vez, nos otorga puntos de experiencia que aumentan nuestro nivel y el del coche en cuestión.

Personalización en Project Cars 3.

La personalización es otra de las novedades introducidas en esta tercera parte. Una muestra más del enfoque arcade y desenfadado que ha tomado la franquicia. Lo cierto es que esperaba un poco más en este sentido. En juegos como, por ejemplo los Forza, las opciones a nivel estético y mecánico son muy numerosas. Aquí lo que más predominan son las mejoras mecánicas o de rendimiento (frenos, motor, suspensión…), mientras que los retoques estéticos se reducen a las llantas y a poner pegatinas por la carrocería. No es un sistema de «tuneo» al uso.

Esas funciones están ahí con motivo de darles uso en el modo Trayectoria, ya que para competir en las pruebas debemos comprar los coches. Si empezamos con un honda civic, las carreras disponibles se van a ceñir a la clase de ese coche. Si por el contrario, queremos acceder a otras de mayor exigencia y clase, tenemos dos opciones; mejorar el coche actual y subirlo de clase, o comprar otro con los créditos ganados. Lo bueno es, que al ir ganando experiencia con las carreras, obtendremos descuentos en las piezas.

Modos de juego

El último juego de Slightly Mad Studios tiene tres ejes principales sobre los que basa su experiencia. El primero y más importante es el modo Trayectoria. En él ya no tendremos que emular a un piloto amateur que empieza desde categorías inferiores. Ahora, contamos con un garaje en el que almacenar los diferentes vehículos que compramos para las pruebas del modo trayectoria. En un principio, el juego nos da un número reducido de créditos, y con ellos se puede elegir entre tres coches. Las carreras incluyen varios objetivos, y complementan al hecho de pelear por el podio. Cuanto más se cumplan, más experiencia y créditos para nosotros.

En el multijugador, la opción más atractiva es la de los eventos programados. Es posible unirse directamente a una sesión, pero el juego sigue presentando problemas a la hora de rellenar las salas. Sin embargo, los eventos son numerosos y todos aparecen con un horario prefijado. Basta con hacer previamente la clasificación, esperar a la hora, y a correr. Es sin duda lo mejor del apartado online, ya que el juego nos agrupa con jugadores del mismo nivel. Más simple es el modo Rivales, donde poco a poco se van renovando diferentes pruebas en las que mejorar la marca de otros usuarios.

En Evento Personalizado, es donde curiosamente me lo he pasado mejor. Y eso es básicamente porque me recuerda a lo bueno que tenían las entregas anteriores. Coger cualquier coche de la clase que sea, y probar los circuitos o batir mis propios tiempos, es de lo más divertido. Esto resalta al mismo tiempo un problema importante en Project Cars 3. Y es que si la IA o el online son bastante deficientes, la diversión de practicar y probar diferentes coches es un refugio para los amantes de la simulación.

Conclusiónes sobre Project Cars 3.

Las noticias que iban llegando desde sus propios responsables, vaticinaban un posible tropiezo, que parece confirmarse tras haber probado en profundidad este Project Cars 3. A su vez, contrasta con la idea inicial de este proyecto (nunca mejor dicho) de simulador. El juego original surgió de un crowdfunding impulsado por los propios usuarios. Lo logrado con la primera y segunda parte no era sobresaliente, pero sentaba las bases para un futuro prometedor. Es una pena que todo eso se haya tirado por la borda, en favor de un juego que ahora queda en tierra de nadie.

A veces la línea entre la valentía y un error de bulto es demasiado fina, y en este caso, me da que Slightly Mad lo va a experimentar con su última apuesta. No le encuentro mucho sentido a este giro arcade que se le ha dado a la saga, ni creo que resulte la idea de abarcar a un mayor número de usuarios. Se ha perdido la oportunidad de seguir puliendo la fórmula de simulación, y el online sigue teniendo los mismos problemas que en la segunda parte. La clave está en que ya hay otros juegos que aportan lo mismo, y con mejores resultados que este videojuego. Lo que suceda con el destino de la saga, dependerá exclusivamente de los fans.

Recientemente se confirmo Project Cars 3, no contará con trazado de rayos de Xbox Series X.

Project Cars 3

69,99€
6.8

Gráficos

7.8/10

Sonido y textos

8.5/10

Jugabilidad

7.0/10

innovación

4.0/10

Pro.

  • Una jugabilidad más arcade y accesible a un mayor público
  • Apartado gráfico similar al de sus predecesores
  • Eventos online diarios

Contra.

  • Oportunidad perdida de seguir puliendo la fórmula original
  • No ofrece nada que ya no tengan otros títulos del género
  • El multijugador sigue siendo una cuenta pendiente

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