Análisis de Like a Dragon: Infinite Wealth, el Yakuza más grande de todos

Ryu Ga Gotoku Studio nos trae un nuevo capítulo de la actual serie Yakuza, Like a Dragon: Infinite Wealth. En esta ocasión, el estudio nipón ha sacado toda la carne del asador y nos ofrece un juego casi infinito que se cimenta bajo las bases de los juegos anteriores y, sobre todo, de Yakuza: Like a Dragon ¿Está este juego de rol y acción por turnos a la altura de esta legendaria saga? ¿Es un más de lo mismo? Te adelanto que te sorprenderá y agradará a partes iguales, así que te invito a quedarte a descubrirlo en el siguiente análisis.

Para este análisis, he podido probar las versiones de Xbox One y Xbox Series X/S, jugándolas en una Xbox One X y Xbox Series X, respectivamente.

Una historia que te capta desde el primer instante

Like a Dragon: Infinite Wealth comienza poco después de los acontecimientos narrados en el primer Like a Dragon. Para evitar hacer spoiler del primer juego de esta nueva línea y así como de Like a Dragon Gaiden: The Man Who Erased His Name, me limitaré a introducir que comenzaremos en Yokohama con algunos de nuestros viejos aliados. Tras una serie de acontecimientos, nos veremos forzados a viajar a Hawái en una aventura que se desarrolla mediante un gran número de cinemáticas que nos consigue captar desde el primer instante.

Como protagonista, repite Ichiban Kasuga, aunque esta vez Kiryu toma un papel muy relevante. Durante nuestro viaje encontraremos todo tipo de personajes, tanto antiguos como nuevos. Repiten, por tanto, personajes de juegos anteriores, lo cual hará que nos sintamos familiarizados desde el primer momento con la trama. Y, los nuevos que se incorporan a esta secuela, están complejamente caracterizados y pronto los aceptaremos como parte íntegra de nuestro equipo.

Por tanto y, como era de esperar, Like a Dragon: Infinite Wealth cuenta con una historia apasionante, narrada en todo momento con la interlocución de un tono sarcástico y adulto que casa a la perfección. Dispone de giros argumentales con momentos profundos, lo suficiente como para mantenernos pegados al mando un buen tiempo. Cierto es que su desarrollo es un poco pausado e introductorio de mecánicas jugables, aunque esto entiendo que se ha hecho para disfrutar de toda su obra en su conjunto, sin perder la perspectiva de nuestro objetivo principal.

Like a Dragon: Infinite Wealth nos lleva de viaje a Hawái

Aunque no es el único espacio jugable en este Like a Dragon: Infinite Wealth, Hawái es la novedad que muchos fans estaban pidiendo desde hace ya años. La familiaridad de las anteriores localizaciones, a pesar de sus cambios en cada entrega, se estaban quedando demasiado atrás por su reiteración. Necesitábamos descubrir un mundo nuevo de la mando de Kasuga, y así ha sucedido en esta entrega, cuyo mapa está perfectamente conexionado entre actividades principales y secundarias.

Aparte de la aventura principal (que servirá, como ya comentamos, para introducirnos en otras secundarias), tendremos todo tipo de actividades que podremos realizar en forma de los ya tan famosos minijuegos. Aquí descubriremos muchos inéditos, cuyas mecánicas suelen ser relativamente básicas pero que son absolutamente refrescantes. Divertidas y originales, perfectas para pasar unas buenas horas mejorando nuestros registros. Además, recorreremos las calles con una especie de monopatín eléctrico (el cual tendrá una batería limitada), aparte de poder utilizar métodos de viaje rápido como taxis.

Las misiones secundarias son interesantes y sus personajes están muy bien introducidos. Todo parece tener una serie de conexión con la historia principal, lo cual hace que el conjunto de misiones de este juego sea espléndido. Tendremos una mazmorra ubicada en un peligroso edificio que funciona como un tipo de modo extracción por niveles. Barrios parcialmente peligrosos que cuentan con objetos valiosos… en definitiva, un sinfín de actividades (en las que contamos las máquinas recreativas) que en todo momento se perciben orgánicas.

Los dos grandes “minijuegos” de Like a Dragon: Infinite Wealth

Como en todo buen juego de la serie Yakuza que se precie, existen los minijuegos y los “grandes juegos“. En esta ocasión, los protagonistas en Like a Dragon: Infinite Wealth son la Liga Sujimon y la Isla Dondoko.

La Liga Sujimon está inspirado en Pokémon y su sistema de combate, ascenso de niveles, etc. Este modo trata de obtener y evolucionar sujimon (personajes de todo tipo), en una serie de combates de 3 vs 3 (con otros 3 sujimon en la reserva). Los combates son sencillos y se basan en el tipo de especialidad que tenga nuestro sujimon, de sus inmunidades e invulnerabilidad. Ascenderemos derrotando a los entrenadores de los diversos gimnasios para completar este modo que cuenta con cierta profundidad.

La Isla Dondoko es el otro “gran juego” que se inspira en Animal Crossing. Introducida perfectamente en la historia, viajaremos a una isla especial. Dicha isla contará con una serie de recursos en la que podremos construir y realizar distintos tipos de actividades. Incluso combatiremos en ellas. El objetivo es construir un resort y, aunque no sea imprescindible jugar a estos modos, si conseguiremos una buena cantidad de dinero para comprar, entre otras cosas, nuevas armas.

El rol y el combate, una evolución clara con respecto a entregas anteriores

Like a Dragon: Infinite Wealth cuenta con un sistema de rol en el que realizando diversas acciones como combatir, saludar a los ciudadanos de Hawái, o incluso “ligar”, entre otras muchas, incrementaremos el nivel de nuestros personajes en función de: pasión, confianza, carisma, amabilidad, intelecto y estilo. Esto tendrá ciertas repercusiones en según qué tesituras, como desbloquear nuevas zonas, por ejemplo.

En cuanto al combate, se percibe una clara evolución con respecto al primer Like a Dragon. El combate será más dinámico, ya que nos permite movernos en una especie de circunferencia. Lo que parece algo muy básico no lo es, pues esto nos permite manejar los tempos de la batalla, pudiendo rematar a nuestros contrincantes rápidamente, atacarles por detrás, utilizar objetos del escenario como armas, realizar un efecto dominó con nuestros aliados, etc.

Además, según avancemos niveles desbloquearemos habilidades especiales que según el tipo de profesión que tenga nuestro personaje (esta, cambiará el estilo de combate), será totalmente diferente y tendrá un atributo distinto (fuego, agua, eléctrico)… pudiendo dañar más a nuestros enemigos según sus vulnerabilidades. También podremos poner la guardia alta, realizar ataques espectaculares con nuestros aliados, etc. El combate además hace que tengamos que seguir una serie de QTE o machaque de botones que lo hace más dinámico. Adquiriremos nuevas armas que también podremos personalizar y ponerles tipos de daños especiales.

Audiovisualmente no consigue dar el paso a la next gen

En lo que respecta al aspecto gráfico, las texturas y el modelado de los personajes se quedan demasiado atrás si lo comparamos incluso con juegos de la pasada generación. Es cierto que los personajes principales sí cuentan con un buen nivel de detallado y unas expresiones verosímiles. Pero la mayoría de NPC del juego están muy poco detallados, aunque se entiende en cierto modo, por la cantidad de estos que hay en las calles.

Artísticamente, el juego sí que brilla pues ya conocidos los escenarios de los anteriores juegos, esta Hawái integra un nuevo sistema de iluminación, con unos juegos de luces y sombras que, sobre todo por la noche, brillan a su perfección. Durante los combates, los efectos son bastante espectaculares. Las físicas de nuestro protagonista sí están a la altura, interaccionando con el escenario y aportándonos una sensación de “peso” adecuada. Aunque sí es cierto que en algunas secciones en las que tendremos que superar obstáculos no funcionan demasiado bien.

En cuanto al sonido, el juego se encuentra localizado en voces al japonés, chino e inglés. He jugado en este último y el nivel es aceptable. En cuanto a la traducción de los subtítulos (esto sí que viene en español), el trabajo realizado está a la altura y cuenta con momentos enteramente desternillantes. La banda sonora, nos acompañará en nuestro móvil en cualquier momento y se perfilará muy apasionante en según qué momentos, dándole el dramatismo necesario que merecen ciertas ocasiones.

Por último, comentar que ambas versiones (tanto old gen como next gen) rinden correctamente. Disfrutando sobre todo de esta última, puesto que el frame rate es más elevado, así como el nivel de texturas y resolución, con la ausencia total de tiempos de carga.

Conclusión

Like a Dragon: Infinite Wealth es el juego definitivo de la serie Yakuza. No a todo el mundo le atrae el cambio de los combates en tiempo real por los de turnos, aunque esto no tiene que ser un impedimento para disfrutar del juego. Porque Like a Dragon es mucho más que los combates (que ya de por sí están muy bien resueltos). Es una evolución de la mayoría de sistemas de juego, que te permite explorar una nueva ubicación en la saga como es Hawái. Con unos minijuegos que te proporcionarán una relación variedad/horas muy alta. Así como una historia que te atrapará desde el primer instante y que está contada al detalle.

En definitiva, si todavía no has probado ningún título de esta saga legendaria, Like a Dragon: Infinite Wealth te permite introducirte en ella de la mejor de las maneras posibles. Sin duda alguna, es, y probablemente será, uno de los mejores títulos de este recién comenzado 2024.

Like a Dragon: Infinite Wealth está disponible para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X/S y PC. No olvides visitar nuestra página web para estar al tanto de las últimas novedades de la industria del videojuego.

Like a Dragon: Infinite Wealth

9.1

Nota final

9.1/10

Pro.

  • El Yakuza más grande hasta la fecha
  • Una evolución en la mayoría de aspectos jugables
  • Minijuegos novedosos y profundos
  • Una historia que atrapa desde el primer momento
  • La nueva localización, Hawái

Contra.

  • Pierde emotividad si no has jugado a los anteriores juegos de la saga
  • Gráficamente se queda un poco atrás

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