Diablo IV continúa con su campaña contra el Señor del Odio. Para ello, no sólo nos prepara una expansión que llegará el próximo año, sino que, brinda a los jugadores desde ya mismo un nuevo personaje, el paladín. Una clase espectacular que ya hemos podido probar para saber cómo se siente a los mandos. En Área Xbox hemos vuelto a Santuario por todo lo alto, para descubrir el poderío de esta armadura con patas.
Sin duda alguna, el paladín llega a Santuario en un momento fantástico. Y es que, los últimos parches de Blizzard hace que estemos ante una situación ideal para volver a disfrutar de machacar a las hordas del inframundo. Gracias principalmente a sus cambios orientados al endgame, desarrollados en esta temporada. Contando ahora mismo con un sistema de looteo muy interesante.
No obstante, en este artículo vamos a centrarnos en el paladín y cómo lo hemos sentido a los mandos. Lo primero que tenemos que destacar es la gran variabilidad de builds con las que cuenta el personaje. Esto se debe en principal medida a los juramentos del paladín. Una mecánica propia de esta clase que nos permitirá ajustar nuestro personaje a nuestro gusto. Ya que, nos dará bonificadores dependiendo del tipo de habilidad que usemos.
Variada y divertida
Por otro lado, como ya comentamos la forma de jugar el paladín es muy variada. Creo que existe una línea de juego muy clara que es convertirlo en un tanque que además hace mucho daño. De hecho, tenemos habilidades pasivas que nos otorgan más daño en base a la armadura que llevemos, lo que, literalmente nos convierte en una auténtica mole. Algo muy interesante que gana enteros si la combinamos con el daño de espinas. Para el cual también contamos con una pasiva que nos lo potencia.
Asimismo, existen otras líneas jugables que explorar, como es el caso de convertirlo en un personaje de apoyo. Y es que, el paladín cuenta con muchas habilidades que nos otorgan potenciadores, tanto a nosotros como a nuestros aliados. Además de que, contamos con habilidades para poder curar en área, algo realmente interesante.
Finalmente, tenemos esa línea que convierte al paladín en un DPS puro. Gracias a sus ataques radiantes y al uso de armas a dos manos se convierte en un auténtica picadora de carne.
Por nuestra parte, hemos escogido la opción hibrida y el resultado a niveles altos ha sido espectacular. El personaje es capaz de aguantar cantidades ingente de enemigos. Además de provocar una más que decente cantidad de daño. Esto lo convierte en una opción muy viable para esos niveles tan altos, donde muchas veces sientes tu personaje más endeble de lo que te gustaría. En sí, creo que el paladín es un añadido fantástico para Diablo IV. Una clase muy divertida, con mucha variedad y que, además se a nivel visual cuenta con un nivel de detalle y mimo simplemente asombroso. Desde Área Xbox seguiremos aniquilando hordas en santuario mientras esperamos la llegada de esta nueva expansión.
Acerca del autor
Psicólogo amante de los juegos cooperativos, el RPG y de disparar a todo aquello que se mueva.
