Timberborn, desarrollado y publicado por el estudio polaco Mechanistry, es uno de esos juegos que sobre el papel parecen un poco una comedia, pero no lo es. Se trata de un city builder en el que todos los habitantes son castores capaces de razonar y organizarse, viviendo en un mundo postapocalíptico donde la humanidad desapareció hace mucho tiempo. Las ruinas de viejos rascacielos recuerdan lo que fuimos y lo poco que queda de nosotros. Y, aun así, lo que podría haber sido simplemente un concepto absurdo termina teniendo su profundidad.
En esencia, Timberborn es un juego casi infinito. No hay una historia que seguir, sino que los objetivos te los gestionas tú mismo. Es cierto que hay una manera de terminar una partida, que es construyendo una maravilla, pero la verdadera realidad es que juego dura lo que nosotros queramos que dure. Decir que el juego está en early access, por lo que todavía no es representativo de la versión final.

Jugabilidad
Todo empieza con una pequeña aldea formada por unos pocos castores. Sus necesidades al principio son muy básicas, agua potable y algo de comida, pero pronto tendremos que hacer bastantes más cosas. Construir casas adecuadas, asegurar que tengan una dieta variada, construir templos, talleres y monumentos. Cuanto más contentos tengamos a nuestros castores, más rendirán en sus tareas. Trabajarán más rápido y vivirán más tiempo (porque si, pueden morir). Obviamente, la construcción tiene un coste de recursos, tendremos que talar y replantar árboles, tratar la madera de diferentes formas, reunir metales e incluso generar electricidad con el movimiento del agua.
Hablando del agua, en Timberborn es uno de los pilares de la jugabilidad. El agua es vital para todo, mantiene a nuestros castores satisfechos, hace que nuestros cultivos no se marchiten e incluso puede hacer que convirtamos todo el mapa en una zona verde llena de vida.
Como parte de la gestión del agua están las sequías, que pueden durar días, semanas o incluso un mes entero. Durante estos periodos el agua desaparecerá por completo del mapa, por lo que tendremos que tener una reserva suficiente, además de construir presas y canales. Es cierto que al principio cuesta un poco, pero con el tiempo acabas diseñando sistemas muy curiosos.
Por otro lado, también está el agua contaminada, que de vez en cuando avanzará por el mapa de forma aleatoria. Esto nos arruinará los cultivos y prácticamente todo lo que encuentre a su paso, edificios incluidos.

Dos formas de jugar
En Timberborn tenemos dos formas de jugar muy diferentes entre sí gracias a las dos facciones de castores. Por un lado están los Bucólicos y los Dienteférreos.
Los Bucólicos es la forma «clásica» de jugar. Se reproducen según el espacio disponible en las viviendas y son más sostenibles y respetosos con el medio ambiente. Priorizan la madera en la mayoría de sus construcciones y cuentan con edificios eficientes como las granjas y las bombas de agua. Además, tienen unas tirolinas como método de transporte para unir zonas muy distantes con un coste mínimo y reducir enormemente los tiempos de desplazamiento.
Los Dienteférreos son todo lo contrario. No nacen de forma natural, sino que se cultivan en cápsulas especiales. Esto permite aumentar la población a un muy buen ritmo, pero también provoca que mantener el equilibrio sea más complicado. Dependen del metal para sus construcciones y destacan por la potencia de sus sistemas de producción de energía. Como sistema de transporte tienen una serie de tubos, que pueden ser un poco liosos y requieren más planificación que las tirolinas, pero le dan un toque a esta facción.

Apartado audiovisual y técnico
En cuanto a lo audiovisual, Timberborn tiene una ambientación que no es nada del otro mundo pero que está cuidada. El cómo afecta el agua al terreno, las ruinas humanas y las notas dispersas por el mapa ayudan a crear una ambientación muy buena del mundo post apocalíptico en el que viven nuestros castores. Visualmente es muy agradable.
La banda sonora también acompaña muy bien al título, cambiando dependiendo del momento del día y de si hay sequía o no. Las voces de los castores son muy simpáticas, no es ningún idioma en concreto y son voces muy agudas, lo que esperas de un castor.
Pasando a las opciones gráficas en PC, son decentes y además el juego es totalmente compatible con resoluciones ultrawide, como prueba las imágenes de este texto. Para terminar, decir que, aunque el juego no esté terminado, no me he encontrado con ningún tipo de fallo ni bajada de rendimiento, ni jugando en 4K.
Opinión
Timberborn es un juego tremendamente divertido, variado y con la suficiente personalidad para diferenciarse de otros city builders. No siempre podemos gestionar la supervivencia de unos castores inteligentes. Además, el juego tiene muy buen ritmo y está lleno de posibilidades, casi no parece un early access.
Sin duda es un juego muy recomendable, te gusten o no el género, ya por los castores merece la pena, además, la gestión del agua también es un punto muy positivo. Con muchas ganas de jugar a la versión final en cuanto salga. Recordad seguirnos en Área Xbox para manteneros informados de todas las novedades del mundo del videojuego.
Acerca del autor
Hago cosas... Es el vecino el que elige al meme y es el meme el que quiere que sean los vecinos el meme
