Análisis Spellforce III Reforced

La última entrega de la saga Spellforce, que fue lanzada para compatibles en el año 2017, llega a consolas actuales en su mejor versión, «Reforced». Esta versión incluye todo el contenido lanzado hasta el momento y una nueva modalidad de juego, aparte de diversas mejoras de rendimiento.

Para hablar de Spellforce nos tenemos que remontar a su primera entrega, allá por el año 2003. Los títulos de ésta saga mezclan sabiamente el rpg occidental más tradicional con las mecánicas de un juego de estrategia en tiempo real. El título que hoy nos ocupa es el máximo exponente de esta mezcla de géneros, y la verdad, no lo hace nada mal. El estudio Grimlore Games es quien se ha encargado de este capítulo de la saga, bajo el brazo de la veterana THQ.

Las tierras de Eo, un rico universo por explorar

Spellforce III se desarrolla en las tierras de Eo, un mundo de magia y espada asolado por los típicos peligros que solemos ver en este tipo de obras de fantasía. Tenemos un villano poderoso y aparentemente invencible, una plaga que asola los poblados y ciudades, y distintas facciones con sus objetivos campando a sus anchas por este mundo. Y, por supuesto, tenemos a nuestro héroe, que podremos personalizar a nuestro gusto con un sencillo editor de personajes, pasados los primeros compases del juego.

Para ponernos en contexto y sin entrar en spoilers, diremos que nuestro protagonista posee un fuerte vínculo con el villano y con alguna de las facciones que veremos a lo largo del juego. Llegado a cierto punto durante las primeras horas, la historia arranca de verdad y nos veremos envueltos en una trama en la que somos responsables del destino de este mundo . El juego cuenta con una fuerte carga narrativa, como buen rpg. Además, los años que lleva esta veterana saga en el mercado han llevado a construir un rico y profundo trasfondo para todo este universo que nos presenta.

Spellforce III es un juego de rol…

Como decíamos en la introducción a éste análisis, Spellforce mezcla los géneros del RPG occidental con el RTS. La manera en la que esto se traduce jugablemente da muy buen resultado, siendo entretenido, divertido y adictivo a la vez. Como era de esperar, nos esperan unas pocas horas de tutorial para aprender todas sus posibilidades. El título sabe hacerlo bien, ya que nos va presentando su historia a la vez que nos enseña a jugar, sin llegar a abrumar nunca y al ritmo correcto.

Lo que tiene Spellforce III de RPG es casi todo. Tenemos un personaje avatar, ganando puntos de experiencia para subir de nivel con árboles de habilidades para distintas clases. También contamos con varios compañeros de viaje, muchas conversaciones con pnj´s, con algo de toma de decisiones, y un mapa de un tamaño adecuado para explorar «casi» libremente. Nos movemos por el mundo en vista cenital y con un control a lo «point and click» mientras vamos explorando los entornos y mazmorras, hablando con distintos personajes, acabando con los enemigos que encontremos y cumpliendo las misiones que nos encomiendan. Es llegado a ciertos puntos de la trama donde el juego cambia su manera de jugar para ofrecer otro tipo de experiencia.

…pero también es un RTS

Estos puntos de la historia los que me refiero requieren que nos pongamos en el papel de «General» de un ejército. Este «corte» de un tipo de jugabilidad a otra siempre depende del punto de la campaña donde nos encontremos, estando siempre al servicio de la narrativa. Las misiones de este tipo no son todas iguales, y cada una tendrá un objetivo distinto. No siempre se trata de acabar con el ejército enemigo, lo que aporta variedad y pensar una nueva estrategia para cada ocasión.

Es en éstos momentos que el juego se convierte en un RTS al uso, sin dejar de lado el componente rolero. Tendremos que construir edificios y reunir recursos (madera, alimento, piedra…) con nuestros trabajadores. Esto nos permite seguir aumentando nuestra producción, tanto de soldados como de nuevas construcciones. Con el paso de las horas durante la campaña, desbloquearemos planos para construir nuevos edificios y nuevos tipos de infantería o maquinaria de guerra para nuestro ejército.

Spellforce III sabe mezclar de manera muy inteligente estos dos tipos de jugabilidad, aunque puede ser una arma de doble filo. Es decir, coge lo más característico de los dos géneros, pero no profundiza en ninguno de sus sistemas. Como digo funciona muy bien, es entretenido y adictivo, y lo envuelve con un universo y una historia ricos en trasfondo y narrativa. El pero, es que a los muy «cafeteros», es decir, a los puristas de alguno de estos géneros, puede resultarles algo sencillo en sus mecánicas.

Apartado técnico adaptado a consolas

El juego cuenta con un apartado gráfico que, sin destacar en texturas o resolución, si que es muy vistoso y efectivo para lo que nos quiere mostrar. Hablamos de un título donde todo se ve desde una vista cenital, aunque podemos acercar y alejar la cámara a nuestro antojo. No necesita de unas texturas extremadamente detalladas, aunque su apartado artístico lo compensa de alguna manera.

Los escenarios, ciudades y edificios más característicos tienen muchos detalles y nos meten de lleno en éste universo fantástico. Aunque si se echa en falta un poco más de detalle en los modelados de los personajes principales, algo carentes de «carisma» por su aspecto. El juego presenta algún ligero problema de framerate cuando movemos la cámara demasiado rápido, pero puede mostrar muchas unidades en pantalla con vistosos efectos de partículas sin despeinarse.

Ahora es el turno del apartado sonoro, para empezar tenemos una gran actuación de voces (en inglés) para todas las conversaciones del juego. La banda sonora no se queda atrás, ya que las composiciones van muy en la línea de lo que pide un título de estas características. Se nota que hay un gran trabajo detrás que se deja entrever ya desde que suenan los primeros compases en el menú principal del juego. Sus efectos destacan sobre todo en las grandes batallas, cuando hay muchas unidades atacando, gritando, con andanadas de flechas y rayos mágicos atravesando la pantalla, para darnos unas batallas bastante espectaculares y efectistas.

Otro apartado algo peliagudo puede ser el movimiento de cámara y control de unidades. Se han realizado muchos esfuerzos por simplificar el sistema de control con diversos atajos que están realmente bien adaptados al mando. Aún así, sigue echándose en falta rapidez y claridad a la hora de seleccionar unidades y darles órdenes, sobre todo cuando manejamos un gran número de ellas. Debemos entender que es más un problema del medio que del juego, esto podría solucionarse con compatibilidad con teclado y ratón.

Conclusiones finales: Spellforce III Reforced

Spellforce III Reforced recoge el juego original lanzado en 2017, todo el contenido adicional disponible, y añade un nuevo modo de juego a la aventura original. El juego aúna las características principales del género RPG y RTS, añadiendo una profunda carga narrativa a toda la campaña. Si sabemos darle una oportunidad tras la barrera de sus primeras horas, disfrutaremos de un título muy trabajado a todos los niveles jugables, divertido y adictivo por igual, que gustará a novatos y veteranos de alguno de éstos géneros.

Su campaña nos puede llevar unas treinta horas mínimo para completarla, sin detenernos demasiado en tareas secundarias. Si a esto le añadimos poder jugar la campaña o el nuevo modo aventura en multijugador, podemos sumarle las decenas de horas que estemos dispuestos. Spellforce III Reforged ya está a la venta a un precio reducido de 39,90€ para Xbox Series X/S, Xbox One, PC, PS4 y PS5. Si quieres leer más análisis como éste y estar al tanto de toda la actualidad y noticias del universo Xbox, no dejes de visitar nuestra web, Área Xbox.

Spellforce III

8

Gráficos

7.5/10

Jugabilidad

8.5/10

Sonido

8.0/10

Pro.

  • Sabia mezcla de géneros RPG y RTS.
  • Una campaña interesante y narrativa
  • Multitud de modos de juego

Contra.

  • Algunos problemas con el control de las unidades
  • No profundiza demasiado en sus sistemas jugables

Acerca del autor

+ Ultimas Entradas

Madrileño residente en Vallecas. Amante de los gatos, la fantasía y la ciencia ficción. Me cuesta no jugar a todo lo que se me pone delante.

Entradas relacionadas