Lo mejor y lo peor de Elden Ring

Elden Ring, es sin duda alguna uno de los lanzamientos del año. No sólo por el brutal recibimiento que ha tenido por parte de la crítica, sino por el buen sabor de boca que está dejando en los jugadores de todo el mundo. Con su lanzamiento el pasado viernes, hemos tenido todo un fin de semana para ponernos a los mandos de la última gran obra del ya archiconocido Hidetaka Miyazaki. Durante las horas que hemos podido disfrutar de esta aventura nos hemos visto abrumados por la cantidad de posibilidades que ofrece la obra. Ahora bien, ¿es todo tan bueno como parece? Para responder a esta pregunta, tenemos que hablar brevemente de nuestra experiencia durante estas primeras horas de la aventura.

Un mundo por descubrir

Aunque ya es conocido, Elden Ring supone un giro de tuerca a la clásica fórmula de la saga souls. En este caso, no tenemos un camino fijo por el que seguir, sino que tendremos a nuestra disposición muchísimas posibilidades. Esto es sin duda uno de los grandes cambios y una maniobra que favorece mucho la accesibilidad del título. En cierto modo, gracias a este nuevo concepto que se suma a la fórmula, ya no tenemos ese gran muro de dificultad que teníamos en títulos previos del estudio. Por ejemplo, en Sekiro, uno de los grandes saltos de dificultad era el enfrentamiento contra Genichiro. Un combate que te hacía emplear todas las mecánicas del juego si querías sobrepasarlo con éxito. En sí, suponía un reto mayúsculo y muchos jugadores desistían en ese punto, puesto que no había otra alternativa que derrotar al jefe.

Aquí, en Elden Ring, tenemos muchas más opciones. Si nos topamos con un enemigo al que sentimos imposible de derrotar, podemos lanzarnos a explorar el mundo en busca de nuevo equipamiento, además de subir de nivel con las runas que obtengamos durante el trayecto. Su mapa es enorme, dotando al jugador siempre de alternativas, de soluciones para un problema que hasta la fecha era simplemente un muro de ladrillo que había que derribar a cabezazos.

De igual forma, para terminar de hablar sobre el mundo abierto. Debo decir que siempre había tenido dudas con este concepto a pesar de probar su beta. Pensé que en cierto modo este cambio diluiría la experiencia souls más pura. Ahora me doy cuenta de que simplemente la extiende. La creación del mundo sigue teniendo un mimo absoluto, creando una experiencia que pdría envolver varios juegos de la saga. Además se vuelven a retomar sensaciones y sentimientos que no experimentaba desde el primer Dark Souls, donde no sabías cuál era el camino correcto.

Accesible, pero no fácil

Otro de los puntos que me han resultado llamativos, es que el juego ha intentando ser más amigable con los nuevos jugadores. Aunque recuerda, esto sigue un juego complejo y con altas cuotas de dificultad en muchas ocasiones. Esto quiere decir, que, aun siendo el título más accesible de la saga, sigue sin ser un juego para todo el mundo. Estamos ante un juego en el que tendrás que afrontar grandes retos, por lo que la paciencia es un punto fundamental para adentrarse en este mundillo. Ahora bien, si tienes esto claro, lánzate a la aventura y disfruta.

Retomando el tema de la accesibilidad, el juego nos ofrece más posibilidades que antaño, siendo una de las más notorias las invocaciones de NPC’s para que nos ayuden en combate. Si te enfrentas a un jefe que te las está haciendo pasar canutas, ahora podrás emplear invocaciones para que ayuden en combate. El daño de éstas es bastante reducido, pero lo importante es que te ayudarán a distraer al jefe, a marearlo mientras llegas y le atizas unos cuantos golpes.

De igual forma, tenemos un sistema cooperativo que funciona mucho mejor que en entregas previas gracias a sus altares. Estos altares que se encuentran en cada mazmorra y cerca de cada enfrentamiento principal, son la mejor forma de que un amigo venga a echarnos un cable. Aunque se sigue manteniendo el encriptado sistema de invocaciones, la verdad es que nunca ha sido tan fácil como hasta ahora.

Refinando y puliendo

Junto a esto, lo que más nos ha gustado de Elden Ring, es que sigue siendo fiel a lo que ya conocemos de la saga. Es decir, estas novedades no hacen que el juego haya perdido un solo ápice de su esencie. Elden Ring, sigue siendo un juego desarrollado por Miyazaki, por lo que si has jugado a entregas previas, sabes a lo que vienes. Un juego donde el diseño de niveles es simplemente magnífico, donde los combates se deciden por unos pocos frames de invulnerabilidad y donde su mundo decadente te brindará estampas simplemente espectaculares. En este sentido, si eres un fan de la saga te vas a sentir como en casa. Ya que, las bases de la fórmula siguen estando más que presentes en toda la aventura.

Como ves, hay muchas cosas que nos han gustado de Elden Ring, en mi caso, prácticamente todo. Sin embargo, si hubiera que señalar una pega seguramente sea su rendimiento técnico, aunque he de decir, que en Series X y con un televisor con VRR he jugado sin apenas inconvenientes. No obstante, hay que ser conscientes de que estamos ante un juego intergeneracional, lo que significa que una gran cuota de jugadores disfrutará del título en otras consolas y con diferentes accesorios. En estos casos, la experiencia sí se puede ver resentida, debido a algunas inconsistencias técnicas que inciden en la tasa de FPS.

Finalmente, Elden Ring se ha alzado como uno de los grandes títulos del año. Un juego que ha contentado a la inmensa mayoría de los fans de la saga y ha convertido a nuevos adeptos. Siendo esto último una de sus mayores virtudes. La última obra de Bandai Namco y FromSoftware se ha ganado un lugar privilegiado.

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Psicólogo amante de los juegos cooperativos, el RPG y de disparar a todo aquello que se mueva.

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