Análisis Cozy Grove

Hay títulos referentes en su género que marcan el desarrollo de numerosos títulos. En el caso del panorama indie, la búsqueda de la innovación de estudios menores se combina con planteamientos ya conocidos. Una fusión que da como resultado videojuegos como el que hoy os traemos en este nuevo análisis. Cozy Grove es lo nuevo de Spry Fox, que ya contaba con algunas propuestas de lo más interesantes como Alphabear 2 o Bushido Bear. La compañía, con sede en Seattle, ha dotado a su nuevo producción con elementos reconocibles de estos y otros de sus juegos anteriores, adaptándolos al género. El resultado es un título de aventura que recuerda en parte a las mecánicas propias de Animal Crossing, girando en torno a una narrativa central que nos invita a seguir explorando y cumpliendo objetivos. Y además, artísticamente es muy bello.

Artísticamente Cozy Grove es alegría para la vista

Es lo primero que se percibe nada más iniciar nuestra aventura en Cozy Grove. Ya se sabe que los estudios independientes son los que más suelen arriesgar en este sentido, y en el caso de Spry Fox, no les ha podido salir mejor. En todo momento, el juego muestra unos escenarios y personajes (basados en juegos anteriores) con un diseño simpático y atractivo, con un detalle genial. A medida que completamos las misiones que los espíritus nos encargan, la isla de Cozy Grove va rezumando vida. Tras resolver estos objetivos, el mapeado que rodea a dichos personajes comienza a colorearse. Algo que también anima a los jugadores a seguir adelante para ver los escenarios en todo su esplendor. El juego parece un dibujo hecho a mano, y eso es un gran punto a favor.

Técnicamente se siente pulido en líneas generales, y aunque me cruzado con alguna ralentización anecdótica, el juego se ve realmente sólido. En cuanto a la gestión de los diferentes ítems, hay una serie de menús que, si bien cumplen su función a la perfección, restan una importante visibilidad en el mapeado. En mi opinión, creo que le sentaría mucho mejor al juego que estos estuviesen ubicados en la zona baja. Una zona en la que se encuentra el esquema básico de controles. Por otra parte, destacar que en cuanto a tutoriales o guías para conducir al jugador, me he encontrado con un trabajo bien hecho. No solo no me he perdido en ningún momento, sino que he tenido ganas de avanzar en todo momento.

«Las almas perdidas también merecen amor»

En Cozy Grove nos pondremos en la piel de un Scout Espectral. Tras escoger el sexo de nuestro personaje y caracterizarlo a nuestro gusto, dará comienzo nuestra aventura. Mediante los recuadros de diálogo, conoceremos las impresiones de nuestro personaje, así como las del resto que nos iremos encontrando por nuestro camino. Pero el sonido también será de gran importancia, especialmente por su banda sonora. Mientras tratamos de cumplir nuestra labor, unas suaves notas de piano y guitarra amenizan la partida, enriqueciendo aún más la experiencia. Una experiencia con una misión claramente definida, buscar las almas perdidas de la isla de Cozy Grove y ayudarles a salir de ella. Estos espectros no están ahí por casualidad, y es que todos tienen en común una historia trágica a sus espaldas.

Por un motivo u otro, esta misteriosa isla se ha convertido en el sino de unas almas perdidas, faltas de comprensión y de cariño. Otros Scouts lo han intentado antes, buscando la obtención de nuevas medallas, pero en este caso, esperamos ser nosotros los que consigamos ayudar a los espectros más rebeldes. Unos espectros que, por las características de la isla, han adquirido una curiosa apariencia de oso, propia de títulos anteriores del estudio. Gracias a nuestro ingenio podremos traer el color y la alegría a la isla, además de que esta pondrá a prueba nuestras dotes de supervivencia. Eso sí, afortunadamente, no todas las almas son tan «traviesas», y algunas también nos ayudarán. El universo de esta isla aguarda más secretos e historias de las que podamos imaginar, ¿lograréis cumplir con vuestro cometido?.

Mecánicas clásicas pero bien adaptadas

La apuesta jugable de Cozy Grove recuerda en parte a lo que sería un Animal Crossing, pero con matices que definen su propia personalidad. Por otra parte, ambos títulos tienen en común una ambientación y gameplays de lo más relajantes. Este es un juego que, como nos comentaban sus creadores, es perfectamente disfrutable dedicándole una hora al día para completar algunas misiones. Pero para los más jugones que quieran dedicarle un número importante de horas, he de decir que puede llegar a volverse un tanto monótono. De ahí quizás la recomendación de los creativos.

A lo largo de la aventura, pasaremos buena parte de nuestro tiempo explorando y utilizando algunos objetos clave. Tras obtener por ejemplo la pala, podremos cavar en zonas concretas de tierra para conseguir nuevos ítems, o valernos de la caña de pescar para pescar algunos peces y guardarlos en nuestro inventario. Estas mismas mecánicas serán vitales para obtener los recursos necesarios para cumplir las misiones. De hecho, algunas almas nos pedirán ítems muy concretos, por los que tendremos que explorar o emplearnos a fondo con la pesca u otras actividades. Flambi será el espectro más importante, pues además de ser el primero que conozcamos, esta hoguera parlante será la que nos proporcione información y pistas para conocer al resto de almas perdidas.

En cuanto a los diálogos, un punto que me ha gustado es el hecho de poder escoger ciertas líneas en momentos concretos de la narrativa, por ejemplo con Flambi o con esas almas que nos ayuden. Quizá no alteren lo suficiente la trama, ni supongan líneas alternativas de diálogo completamente nuevas, pero se agradece el detalle para ver cómo los personajes responden ante nuestras respuestas. Uno de los detalles que no me han gustado tanto en el aspecto jugable, es la ubicación de los menús presentes en pantalla. La gestión es muy importante, prácticamente lo que más, pero estos menús restan bastante visibilidad, ocupando un espacio que bien podría derivarse a la zona baja de la pantalla. Aún así, una vez nos movemos por ellos, el diseño de los mismos es muy sencillo e intuitivo.

¿Qué tal nos ha ido en nuestra aventura por Cozy Grove?

La verdad es que el panorama «indie» nunca deja de sorprendernos. A veces incluso nos cruzamos con alguna obra maestra que se convierte en un clásico instantáneo. Puede que la obra de Spry Fox esté aún lejos de ese pedestal, pero no por ello hay que desmerecer un trabajo muy bien hecho. La aventura de nuestro Scout Espectral logra cautivar al usuario, tanto en lo visual como por el trasfondo de su simpática narrativa. Meterse de lleno en la isla de Cozy Grove es también empaparse del devenir de las almas perdidas que la habitan. Su salvación depende de nosotros, y aunque la experiencia no suponga algo rompedor o novedoso, no por ello deja de ser satisfactoria.

Hay puntos mejorables, como es de esperar en prácticamente todos los videojuegos. La situación de los menús, aunque muy intuitivos, opacan buena parte del escenario, y me da que a cierto público, el gameplay se le puede hacer un tanto monótono. Eso sí, su magnífica banda sonora camufla, o más bien «disculpa» ciertas fallas que, junto a unas mecánicas sencillas, permiten hacerse con el juego y zambullirse de lleno en Cozy Grove. Incluso la gestión de los recursos para sobrevivir en la isla está bien desarrollado, y en ningún momento he tenido la sensación de perderme o no saber que hacer. Si a todo ello le sumamos un apartado artístico muy personal y atractivo, el resultado no puede ser mejor.

Cozy Grove

14,99€
7.2

Gráficos

6.7/10

Sonido

8.0/10

Jugabilidad

7.0/10

Pro.

  • Una banda sonora fantástica
  • Gráficamente muy bonito, un cuadro dibujado a mano
  • Un trasfondo maduro tras su narrativa

Contra.

  • La ubicación de los menús es mejorable
  • El uso de algunos ítems no queda del todo claro

Acerca del autor

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He viajado a mundos que jamás creeríais, acabado con enemigos que escapan a todo misticismo. He sentido mi pulso acelerarse con cada batalla, y el suspiro de quien sabe que tendrá que volver a levantarse. Siempre hay un villano esperando, una aventura a la vuelta de la esquina. Por eso nunca he dejado de vivir, porque sigo jugando.

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