SnowRunner: el arte de moverse por el barro

El nicho de la simulación era hasta hace unos años un género casi desconocido. Actualmente, muchos habrán descubierto Microsoft Flight Simulator por su magnífica campaña de marketing y lo hiperrealista de su apartado gráfico. Lo que muchos no saben, es que es una saga de amplio recorrido, cuyo primer lanzamiento nos lleva hasta el año 1982. Otros como Ace Combat, Roller Coaster Tycoon, o Theme Hospital (por nombrar algunos) también cuentan con años y años a sus espaldas. Por suerte, el crecimiento de la industria y las nuevas tecnologías han hecho posible el nacimiento de nuevos juegos de corte similar, como es el caso del juego que hoy nos atañe; SnowRunner.

¿Quién no ha soñado nunca con conducir un camión en los Estados Unidos?, y más aún, ¿varios tipos de camiones sobre el barro?. Pues eso y mucho más es lo que ofrece el último simulador de Saber Interactive. SnowRunner sigue la estela de su predecesor MudRunner, con unas mejoras significativas pero manteniendo la esencia de una experiencia de conducción todoterreno. El primero me gustó mucho, pero el segundo me ha enamorado. Quédate y te cuento por qué meterse en el barro de SnowRunner es tan satisfactorio.

El bosque para ti solo (o no)

SnowRunner se caracteriza, entre otras cosas, por la libertad que otorga al jugador. Bueno, una libertad limitada por aquellos bloqueos e imprevistos que nos encontremos por el camino. Aprovechando que la gasolina es gratis, podemos repostar constantemente nuestros vehículos y desplazarnos cuanto queramos. Los mapas de este juego son lo suficientemente grandes como para otorgar variedad, teniendo barro y nieve como principales atractivos. 30 kilómetros cuadrados de extensión no son pocos.

Realmente supone un reto el simple hecho de llegar hasta cualquier punto del mapeado, pues uno nunca sabe el tipo de caminos que se puede encontrar. Y eso, forma parte de la magia de SnowRunner, porque si quieres jugar en serio tendrás que arriesgar. Este es el punto donde entra en juego la exploración. No solo es divertido hacer sus encargos, también te lo puedes pasar genial descubriendo el mapa con un todoterreno convencional.

Si ya es un juego redondo en cuanto a exploración y variedad en sus mapeados, el título de Saber Interactive va más allá con su multijugador. Potenciando el planteamiento de su predecesor, MudRunner, el multijugador permite disfrutar de la aventura en compañía. Puedes disfrutar jugando solo sí, pero un amigo puede acompañarte en todo momento con otro vehículo de apoyo o viceversa. Si te quedas atrapado en el barro ya no tendrás que volver al taller, puesto que habrá un cabrestante siempre dispuesto a ayudarte.

SnowRunner es la conducción Off Road como nunca antes

Que nadie se equivoque, este simulador no es tan amigable como pudiese parecer a simple vista. SnowRunner es un verdadero reto, en el que no hay lugar para las dudas a la hora de afrontar cualquier camino, sobre todo si no es asfaltado. Aprender a jugarlo es relativamente sencillo, cualquier puede acelerar y frenar con los gatillos, pero saber cuando hacerlo es otra cosa. La conducción off road de este título requiere concentración y decisión, os lo cuenta alguien que sabe bien lo que es caerse por un precipicio o quedarse atrapado en el barro.

El manejo ha de ser preciso en todo tipo de superficies, lo que nos lleva al punto clave del videojuego, las físicas. Diría que es el alma de este SnowRunner, y es que son tremendamente realistas. El comportamiento de cada vehículo es único, pero si a ello le sumamos los baches y una superficie embarrada o cubierta de nieve, la cosa se vuelve mucho más compleja. Cuida tu suspensión y el resto de componentes, o no llegarás muy lejos.

Atravesar cualquier zona con un todoterreno es crucial para reconocer el terreno, y en función de este tendremos que barajar qué camión emplear. El juego también propone ir desbloqueando poco a poco nuevo equipamiento, entre el que se encuentran los diferentes neumáticos o motores. En un principio se pasa bastante mal, y el riesgo será absoluto, pero ¿qué sería de la experiencia si todo fuese «sobre ruedas»?.

Suspensiones, neumáticos, configuraciones de todo tipo para nuestros camiones, eso no importa. Al final SnowRunner es una obligada comunión entre jugador y máquina. Dominar a estos gigantes y sus correspondientes cargas es divertido, pero más aún un desafío no apto para todo el mundo. ¿Tienes lo que hay que tener para cruzar un pantano en mitad de Michigan? ¿y los caminos helados de Alaska?.

Un éxito aclamado por la crítica

Con los deberes bien hechos, SnowRunner se ha convertido en el simulador de conducción off road definitivo. Muchos son los que pudimos probar en su día su precuela en el Game Pass, y no sería de extrañar que lo nuevo de Focus llegue nuevamente al servicio. Además, el título lanzado en abril de 2020 no ha dejado de actualizarse con nuevo contenido, yendo ya por su tercera temporada.

Todo esto, unido al buen hacer de sus responsables, ha conllevado una valoración de lo más positiva, tanto por parte de los fans como por la prensa. Gráficamente, ofrece un apartado mucho más refinado que MudRunner, y aunque la base jugable sigue la misma línea, se añaden múltiples vehículos nuevos, con un pase de temporada repleto de contenido.

A día de hoy, esta una propuesta sólida y completa, con la que no he dejado de disfrutar ni un solo momento. Su puntuación en Metacritic así lo refleja. Estoy seguro de que su comunidad irá in crescendo, y pese a ser un género de nicho, la fidelidad de sus fans se antoja inquebrantable.

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He viajado a mundos que jamás creeríais, acabado con enemigos que escapan a todo misticismo. He sentido mi pulso acelerarse con cada batalla, y el suspiro de quien sabe que tendrá que volver a levantarse. Siempre hay un villano esperando, una aventura a la vuelta de la esquina. Por eso nunca he dejado de vivir, porque sigo jugando.

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