La efímera popularidad de los videojuegos

Las redes sociales se han convertido en parte vital de nuestro día a día, no somos conscientes de cuánto tiempo pasamos en ellas y nos proporcionan un entretenimiento casi infinito. Tan importantes son que se han convertido también en nuestra principal fuente de información, a través de ellas conocemos las últimas novedades en el mundo de los videojuegos, especulamos sobre futuros anuncios y teorizamos sobre el devenir de nuestras sagas favoritas.

Y sobre este punto quería hacer énfasis, sobre como la vida de los juegos acaba justo cuando el título sale a la venta, pues antes de eso todo el mundo reflexiona y tuitea sobre los juegos que se vienen, pero cuando salen a la venta apenas nadie habla sobre ellos.

La generación de las teorías sobre videojuegos

Actualmente, vivimos en una época donde predomina la conversación, la opinión y la especulación. Estamos rodeados de supuestas filtraciones que se vuelven más veces trending topic que realidad, pero que alimentan las conversaciones de miles de personas. Tras cada anuncio, cada scan o cada noticia hay cientos de comentarios juzgando estos contenidos y los juegos protagonistas se vuelven súper populares. Todo el mundo los conoce y todo el mundo quiere jugarlos.

Las empresas no son tontas y muchas veces aprovechan los mecanismos sociales de la propia comunidad para presentar sus anuncios de una u otra forma. Estoy seguro de que nadie ha olvidado ese mítico anuncio de Watch Dogs: Legion en el cual se controlaba a una ancianita armada con una pistola taser causando estragos por Londres. Twitter se volvió loca con este gameplay y todo el mundo quería jugar con la abuelita, pasó algo parecido cuando se reveló a El Rubius también como personaje jugable, levantando polémica y expectación a partes iguales.

Sin embargo, una vez pasado un tiempo (bastante breve, por cierto) ya nadie comenta sobre estos juegos, los cuales son lanzados, comprados (por algunos) y olvidados en cuestión de pocas semanas (con suerte). La fama es efímera, amigos.

La caída a los infiernos: el olvido

La sociedad de la inmediatez en la que vivimos es cruel. Ayer eras lo más jugado de Steam, y hoy un título creado por un señor en su garaje te quita tu puesto y te relega a un tercer plano. La popularidad de los juegos viene deprisa y se marcha más deprisa aún. Es difícil mantenerse constante durante mucho tiempo e imposible mantener un cierto estatus por siempre.

Parecía imbatible Fall Guys, el juego del verano que llegó a todos los canales de Twich y que parecía el nuevo rey de Steam, hasta que apareció Among Us, el cual sustituyó al primero y lo hundió en el más absoluto olvido en muy poco tiempo. Si os fijáis, podemos observar un patrón claro y sencillo de distinguir: los influencers.

La resurrección: los influencers

Obviamente, no son los únicos que generan interés en un videojuego, pero si tienen un papel importante a la hora de generar este tráfico del que hablamos (en eso consiste su trabajo). Por ello no podemos olvidar el hecho de que basta con que una de estas personalidades se grabe mostrando un juego para que dicho título se vuelva tremendamente conocido. Y si ya se unen unos cuantos para jugar partidas juntos, los números alcanzan cantidades absurdas. Tanto en beneficios para la empresa como en interacciones en Twitter o demás redes sociales.

Hace poco además, tuvimos dos casos ejemplares del suceso: Among Us y Rust. Todos conocemos la historia de Among Us, un juego que pasó prácticamente desapercibido en su lanzamiento, hasta que diversos streamers comenzaron a jugarlo, convirtiéndose en un fenómeno mundial sin precedentes.

No obstante, como marca la velocidad del mundillo, parece que ya comienza la caída de Among Us, que deja paso a Rust, la nueva moda establecida por streamers españoles gracias al servidor de #egoland. En él, se unen gran variedad de influencers y compiten entre ellos frente a miles de espectadores.

Como podemos ver, el mundo de las tendencias se encuentra en constante movimiento, determinado por los anuncios de las grandes compañías (generan teorías) y los deseos de los influencers (que, como jugadores, también les gusta ir saltando de juego en juego).

¿El secreto del éxito?

En definitiva, lo que la comunidad te da la comunidad te lo quita (y viceversa). Los juegos cuentan con muy poco tiempo para dejar huella y pocos lo consiguen (al menos a gran escala). Al final su éxito depende en ocasiones de una comunidad activa y curiosa más que de un gran desembolso en marketing, o de la casualidad de que el juego le guste a un influencer y este se encargue de popularizarlo.

En este escenario, los videojuegos pueden llegar a ser más comentados antes que después de su lanzamiento, por todo lo que se sabe, pero mucho más por lo que no se sabe. Y ahí es donde entra el papel de la comunidad, debatiendo y especulando sobre cómo resultará tal o cual título. No obstante, juegos que podrían parecer “muertos” pueden vivir un periodo de éxito absoluto gracias a las acciones de los influencers. Cuando los juegan, les ofrecen una popularidad extraordinaria.

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He viajado a mundos que jamás creeríais, acabado con enemigos que escapan a todo misticismo. He sentido mi pulso acelerarse con cada batalla, y el suspiro de quien sabe que tendrá que volver a levantarse. Siempre hay un villano esperando, una aventura a la vuelta de la esquina. Por eso nunca he dejado de vivir, porque sigo jugando.

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Un comentario sobre «La efímera popularidad de los videojuegos»

  1. […] cúspide y se pierden en el olvido. Algunas de estas claves podéis encontrarlas en nuestro último artículo acerca de la popularidad de los videojuegos. Pero si hay un coloso que se resiste a caer, es el […]

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