Análisis de Raji: An Ancien Epic

De la mano del estudio independiente Nodding Heads Games nos llega este Raji: An Ancien Epic, un título de aventuras en 3D con toques de hack´n slash de lo más genérico.

Raji: An Ancien Epic está ambientada en un Rajastán mitológico, un estado de la India que históricamente fue muy disputado por numerosos reinos. El juego narra las aventuras de Raji, una joven trapecista india que va en busca de su hermano Golu, el cual ha sido secuestrado durante una invasión demoníaca. Los dioses observan en ella algo especial y le otorgan una poderosa arma para combatir a este ejército de bestias y acabar con su señor Mahabalasura.

La historia de Raji: An Ancien Epic se basa en el Mahabharata y el Ramayana, dos antiguos relatos sánscritos mitológicos que cuentan historias sobre los diferentes dioses de la India

Esto ya lo he visto antes…

En general, nos encontramos ante un juego bello pero con unas mecánicas y una jugabilidad muy clásicas. Demasiado clásicas y poco ambiciosas para los tiempos que corren. El juego va intercalando en su desarrollo tanto momentos de plataformas como combates tipo hack´n slash, todo ello salpicado con numerosas cinemáticas para ir exponiendo el argumento. Como ya ocurriera con el juego Proyection: First Light, cuyo análisis podéis encontrar aquí, estas escenas se narran a través de títeres de varillas, simulando un teatro de sombras, muy típico en la antigua cultura hindú e indonesia.  

Lamentablemente, nada de esto convence. Pese a lo novedoso de basar una aventura de acción en esta ambientación tan poco manida, el juego en sí carece de originalidad y se torna tosco en su manejo. Todo deja la sensación de que ya lo hemos jugado/visto antes. Muchas veces fallaremos saltos que creemos que hemos ejecutado correctamente simplemente por la mala estructuración de ciertas plataformas o por la brusquedad de movimientos de la protagonista. Las animaciones son muy básicas, poco trabajadas y vistas hasta la saciedad. Mención especial a la ausencia de una animación para subir o bajar escaleras, cuyo movimiento es el mismo que cuando caminamos normalmente. El resultado es extraño, poco natural y provoca una sensación de juego barato

Una cosa curiosa del título es que la cámara (que no podemos manejar libremente) está más alejada de lo normal. En ocasiones funciona bien para dar magnitud a la escena o para hacerte una idea general de por donde discurre el escenario. Por ejemplo, encontraremos inmensos murales de pinturas Pahari donde nos van narrando las historias de los diferentes dioses.  Pero otras veces te preguntas: ¿por qué estoy tan lejos de la acción? De esta manera parece que pierdes inmersión y te aleja espiritualmente de la protagonista, haciendo que no te sientas tan identificado con ella.

Combates simples de machacar botones

Los combates tampoco son nada del otro mundo. Si bien es cierto que algunos pueden resultar algo entretenidos, la inmensa mayoría son combates absolutamente genéricos, con una jugabilidad trilladísima y con unos enemigos con muy poco carisma. Funcionan mediante el clásico sistema de arenas de combate: de repente una zona del escenario se cierra por unas líneas luminosas y tendrás que limpiar el área de enemigos para poder seguir avanzando. Son peleas poco exigentes que pueden resolverse pulsando un par de botones continuamente. En ocasiones dispondremos de ciertos elementos contextuales como columnas o paredes para apoyarnos y realizar ataques más espectaculares. Esto le da un poco más de dinamismo a la acción y ofrece más posibilidades. Debido a la lejanía de la cámara, en el fragor de la batalla muchas veces no distinguimos bien cuando hemos impactado a un enemigo o viceversa.

Apartado artístico curioso pero no sobresaliente

Lo mejor que tiene el juego es el apartado artístico. No es que sea un portento, ni mucho menos, pero resulta bastante efectista. Los escenarios son bellos, siguiendo el estilo Pahari, y las texturas han sido pintadas a mano. Los efectos de luz son sencillamente correctos aunque hay algunos momentos bastante destacables. Lo que no ha acabado de convencerme es el propio diseño de los escenarios y el discurrir del personaje por ellos. Me explico: el juego está tan encorsetado en su desarrollo que muchas veces ves posibles caminos alternativos que podrías tomar sin problema pero el juego no te lo permite. Eso reduce casi a cero la capacidad de improvisación y merma muchísimo la exploración. Además, es algo que debería quedar obsoleto ya en pleno 2020.

El apartado sonoro, aunque no es brillante, está bastante bien conseguido. Pese a la sencillez de los efectos de sonido el juego cuenta con una banda sonora adecuada. Acompañan a la obra temas interpretados mediante instrumentos típicos hindúes como el sitar, la kalimba o el bansuri. Es una lástima el hecho de que los efectos sonoros de los impactos, el fuego y demás no estén a la altura de la música puesto que esto le habría dado un poco más de empaque al título. No es algo que vayamos a recordar con el tiempo (salvo si eres fanático de esta cultura) pero por lo menos las melodías acompañan bien mientras estamos jugando.

Una aventura genérica y poco memorable

Otra aventura que pasará sin pena ni gloria debido a su sencillez y poca originalidad. Tanto el juego en sí como sus enemigos y personajes (incluida la propia Raji) poseen muy poco carisma. Es evidente que se trata de un desarrollo independiente pero la falta de recursos no está reñida con el talento y la creatividad. Sólo encontrarás un desafío sorprendente si llevabas desde el 2010 en coma y acabas de despertar ahora mismo.

Raji: An Ancien Epic

24,99 €
6.7

GRÁFICOS

7.0/10

SONIDO

7.0/10

JUGABILIDAD

6.0/10

Pro.

  • Buena ambientación para una aventura
  • Algunos momentos memorables
  • La banda sonora acompaña muy bien

Contra.

  • Muy poco original en su concepción
  • Sistema de combate muy simple
  • No tiene nada que no hayamos visto ya mil veces

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