Análisis de Little Big Workshop

Little Big Workshop es lo último de Mirage Studios y HandyGames. Este lanzamiento me ha resultado una de las sopresas más agradables de los últimos meses. Y es que sin hacer mucho ruido, nos llega una de las propuestas más divertidas de los últimos tiempos dentro del género de la gestión de recursos.

Con una estética que nos recuerda a títulos como Overcooked! o Tools Up, estamos ante un lanzamiento que oculta una gran complejidad. Tras este tono caricaturesco, se esconden muchas funcionalidades de optimización de espacios y recursos, que dotan al juego de una maravillosa profundidad. Sin duda, si eres un amante de este tipo de juegos no puedes perderte el encanto de este pequeño taller.

Creando nuestra fábrica

Cómo decimos, el estilo grafico de este Little Big Workshop es realmente llamativo. Pero es que la elección de este estilo gráfico cobra aún más sentido cuando vemos el mapeado. Nuestro taller se sitúa en una pequeña cuadrícula dentro de lo que sería literalmente un plano. Es por ello, que sobre este mismo plano encontraremos objetos de la vida cotidiana como por ejemplo una taza de café. Acompañando a este estilo estético, encontramos unos diálogos que están perfectamente traducidos y que cuentan con un gran sentido del humor. Igualmente, su música estilo tycoon encaja a la perfección con este juego.

Dicho esto, una vez saltemos a la acción, el juego nos ofrecerá un tutorial que en mi opinión es muy necesario. Existen en la actualidad muy pocos juegos como Little Big Workshop en consolas. Las mecánicas del juego en sí, son sencillas. Dirigimos un taller, por lo que tendremos que contratar empleados, comprar maquinaria y elegir el producto que queremos fabricar.

Esto a priori, como ya digo parece sencillo, pero el juego no deja de retarte y sorprenderte durante toda la partida. A la hora de elegir un producto, tendremos que tener varios factores en cuenta, por ejemplo su coste de fabricación, si contamos o no con la maquinaria suficiente y como no, su valor de mercado.

Buscando el mejor producto

Teniendo en cuenta estos factores, tendremos que elegir el producto que más nos convenga fabricar. Una vez seleccionado, se nos mostrará un pequeño esquema con los procesos que tenemos que llevar a cabo para su fabricación. De esta forma, si queremos fabricar por ejemplo una pala, tendremos que tornear la madera, crear piezas de metal y finalmente unirlo todo en la sala de montaje.

Este proceso es fundamental, ya que tendremos que optimizarlo lo máximo posible para así obtener los mejores resultados. En este sentido, es vital contar con la maquinaria en la localización ideal para evitar obstrucciones de nuestros trabajadores y que trabajen lo más rápido posible. Ah, además de la maquinaria, tendremos que tener zonas de almacenaje. Por tanto es un espacio extra que debemos gestionar.

Realizar todo esto, puede resultar engorroso a simple vista, pero una vez que nos pongamos manos a la obra, no tardaremos en acostumbrarnos. A través de estas mecánicas, el juego irá evolucionando y siempre añadiendo un nuevo giro de tuerca. Siguiendo esta línea, una de las cosas que más me sorprenió de este juego es que si intentas abusar de la venta de un único producto, uno de tus competidores hará que el precio se desplome por completo. De esta forma, el juego nos obliga a ir cambiando nuestros procesos.

Minijuegos, desafíos y más

Little Big Workshop no sólo quiere que optimices su fábrica y sueltes el mando. El juego hace que el jugador tenga que estar atento a lo que ocurre, principalmente en sus comienzos. Una de las mecánicas que invitan al jugador a controlar lo que ocurre es que las máquinas se pueden estropear y literalmente explotar. Nuestros trabajadores seguirán siempre trabajando independientemente del estado de la maquinaria, por lo que nos tocará estar al tanto del estado de las máquinas. Es decir, no nos podemos dormir en los laureles.

A todo esto, se nos suma un conglomerado de minijuegos que hacen que el juego cobre variedad. Algunos de ellos son bastante originales, como es el caso de tener impostores en nuestra fábrica a los cuales tendremos que localizar.

Además de los minijuegos, Little Big Workshop nos ofrece una serie de desafíos que debemos cumplir para avanzar en su propuesta. Contando con desafíos de clientes tan famosos como SUEKEA, que nos proponen realizar un producto en un tiempo de entrega determinado. Hasta otro tipo de desafíos que debemos cumplir para avanzar de categoría y conseguir nuevas habilidades que desbloquear.

A medida que vayamos creando productos, iremos ganando puntos que nos ofrecerán la posibilidad de ganar nuevo contenido, ya sea de maquinaria como la posibilidad de ampliar nuestro taller. Todo ello se siente muy orgánico, eso sí, progresar es un trabajo costoso y llevará su tiempo.

En definitiva Little Big Workshop

Little Big Workshop es un juego que personalmente me ha tomado por sorpresa. Siendo sinceros, me apasionan los juegos de gestión, pero normalmente suelo encontrar este tipo de lanzamientos en PC. A pesar de esto, Little Big Workshop, me ha cautivado de sobremanera, de hecho ha sido uno de los lanzamientos que más he disfrutado recientemente.

Es un juego realmente divertido y que es totalmente recomendable a poco que te gusten los juegos de este estilo. Lo único malo que he podido encontrar es que su sistema de remodelación es un poco tosco a los mandos, además de algún bug puntual sin demasiada importancia. Por lo demás no puedo pedirle más a un juego que a día de hoy sigue robándome muchas horas. Si os ha gustado este análisis, os recordamos que tenéis muchos más justo aquí.

Little Big Workshop

19,99 €
7.5

Gráficos

7.5/10

Sonido

7.0/10

Jugabilidad

8.0/10

Pro.

  • Sencillo pero complejo al mismo tiempo
  • Un auténtico vicio
  • Su sistema de gestión es realmente bueno
  • Cargado de humor

Contra.

  • Algunas imprecisiones en el control

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