Análisis de Crash Bandicoot Crash Bandicoot 4: It’s About Time

Seguramente todos los análisis de Crash Bandicoot Crash Bandicoot 4: It’s About Time empiecen igual. El redactor hablando de su infancia, de cómo ha crecido en los 90 y de cómo Crash Bandicoot es uno de sus personajes preferidos. Estos análisis partirán desde la melancolía absoluta para hacer denotar al lector que el columnista estuvo allí, en el momento clave y álgido de marsupial.

Lo cierto es que no es algo complicado. Si tenías una franja de edad que te permitía jugar a los videojuegos en los noventa seguramente habías oído hablar del título de Naughty Dog. Era la mezcla perfecta entre plataformas 3D y 2D, con montones de secretos y un personaje gamberro y poco explotado en el momento contextual.

Quizás hubiera sido oportuno entregar la labor de realizar el análisis de este nuevo Crash a alguien que nunca hubiera probado un título de la serie. A modo de experimento, y con el único bagaje aportado por los demás plataformas y juegos de aventuras de la industria. No ha sido el caso, y una vez más (una review más) el redactor de este análisis se pasaba las horas intentando completar los niveles de la trilogía original sin romper ninguna caja. Llamadme fanático, es lo que hay.

La continuidad de un clásico

Es difícil romper con el sentimentalismo cuando está tan inherente en el juego que nos ocupa. Se nota que en Toys For Bob, los encargados de hacer resurgir la fiebre Crash Bandicoot, los programadores conocen bien los orígenes del juego de plataformas. Y es que así lo hacen notar desde el principio. Una vez más, Activision ha ayudado a distribuir un producto que se siente fresco y a la vez clásico. Que no tiene miedo a hacerte sentir niño delante de una pantalla de tubo descubriendo los magníficos entornos llenos de magia y sorpresas.

Quizás la única diferencia es que ese niño imberbe no entendía la mitad de las cosas que sucedían, y ahora si. Al menos entiende un poco más. Y entiende que los controles siguen siendo los mismos para acercar a todos los públicos con unas mecánicas que, lejos de estar obsoletas, parecían olvidadas en algún baúl mágico de los recursos creativos.

El esfuerzo por bandera

Luego es importante mencionar la posibilidad de escoger entre dos dificultades, la clásica y la moderna. En la última tenemos vidas infinitas y un contador que contabiliza las muertes que llevamos como único cargo de conciencia gamer. En el modo clásico, por contra, tenemos el sistema de vidas de los juegos originales, que se incrementan al conseguir 100 Wumpas y que al llegar a cero te recompensan con el Game Over.

Tu elección dependerá de la experiencia que busques o del tiempo que tengas. Ya no somos esos críos que tenían todo el tiempo del mundo y nulas responsabilidades. Mi recomendación, si tu vida te lo permite, es que lo juegues en modo clásico, el verdadero reto, pero nadie te juzgará si lo que quieres es disfrutar de los entornos y escenarios mientras avanzas en la aventura.

Y si en este aspecto se ha de buscar algo negativo, es quizás que las fases son muy largas. Hay etapas que tienen alrededor de 300 cajas. Incluso es desalentador jugar una fase por primera vez durante aproximadamente una hora. Le resta espontaneidad a la obra, y hace que sea más difícil dedicarle tiempos muertos al juego. Sobre todo por la dificultad del título.

La dificultad era un punto que debía destacarse en este análisis. A propósito de ésta y de la duración de los niveles, los desarrolladores podrían haber separado las fases. Así, duplicarían el número de fases, aunque el juego no peca de ser corto precisamente, y esto ayudaría a que no sufriéramos avanzando con la obra.

Porque sufriremos, y mucho. Y no solo por el modo de dificultad que escojamos, o por si queremos conseguir todos los porcentajes, trajes y objetivos. A mi personalmente me gusta que el juego sea difícil en su base, pero hay personas que buscan una experiencia media, ya sea por el tiempo o por sus facultades. Para ésta gente es para quienes Crash Bandicoot 4: It’s About Time se puede hacer cuesta arriba y lo pueden llegar a abandonar.

Y es que el juego mezcla todo lo que deberías haber aprendido en las tres primeras entregas de la franquicia. Todo lo sabido se te requiere para que superes fases y dinámicas que combinan muchas mecánicas y en las que tus reflejos han de estar bien afinados.

En ese sentido el juego sigue estando pulido a la perfección, y hasta los frames en segundos cuentan para realizar saltos perfectos. Es algo que se mantiene en la línea de lo que nos ofrecían las obras originales.

Con la mirada puesta en los orígenes…

Tal y como hemos dicho, Crash Bandicoot 4 tiene una jugabilidad muy similar a los clásicos. Caminas, debes destruir cajas, recolectar Wumpas y conseguir las Joyas, todo mientras evitas morir. Las cajas siguen siendo las de siempre: las básicas con Wumpas en ellas, el TNT que explota en tres segundos y el Nitro que detona con cualquier toque con él.

Hay alguna caja distinta, como una caja nueva tiene llamas a su alrededor, pero nada muy diferente, puesto que simplemente se trata de girarla cuando las llamas no nos den. La mecánica básica es la misma: A para saltos (el doble salto está disponible desde el principio), con B se desliza y los saltos generan un salto más grande y X para girar y atacar. La principal novedad está en lo que ocurre con Y o RT cuando podemos activarlas: las máscaras cuánticas.

. . . y en el futuro

Durante el viaje, Crash y Coco se encontrarán con esas máscaras cuánticas. Utilizándolas en partes predeterminadas de las fases, puedes activar mecánicas creadas especialmente para cada una de ellas. En total, hay cuatro máscaras, Lani-Loli, Akano, Kupuna-Wa y Ika-Ika. Con ellas podremos alterar las dimensiones o incluso la gravedad, pero no explico más para mantener estas mecánicas como sorpresa.

Todas las máscaras tienen una jugabilidad muy interesante y aportan un aire de novedad a la serie. Sin embargo, tal como se ha dicho, solo están disponibles en secciones específicas, por lo que se utilizan en momentos que los desarrolladores crearon específicamente para ellos. Esto podría parecer una obviedad, pero le resta libertad y sensación de fluidez a la obra en general. La encasquilla y coarta más que dotarla de recursos.

No estamos solos

En lo que si que aportan mucho es en la trama argumental. Y es que las máscaras introducen muchas escenas que servirán de vehículo conductor del argumento principal. No son escenas largas ni pesadas, y te harán sonreír más de una vez. En términos generales, la obra no es una maravilla argumental, pero cumple con su función y le da coherencia al sentido de las máscaras cuánticas y los portales.

En este viaje para detener a Neo Cortex y N.Tropy, que se han escapado de su prisión por medio de grietas dimensionales, Crash y Coco no serán los únicos personajes que podremos controlar.

Tendremos a Tanwa, Dingodile e incluso al propio Neo Cortex, todos jugables. Básicamente, en cada mundo hay un escenario opcional para cada uno de estos personajes y cada uno cuenta con habilidades únicas. La jugabilidad de Tanwa se centra en el uso de su gancho. Con esta herramienta, puede usar una cuerda y destruir cajas que están lejos o usarlas para llegar a lugares distantes. Dingodile usa una especie de aspiradora para destruir cajas, recoger TNT y poderlo tirar dónde desee. Neo Cortex usa su arma para convertir a los enemigos en plataformas, y el botón B le sirve para realizar una especie de vuelo.

Aunque es divertido usarlos y añaden una capa de jugabilidad distinta a la que nos ofrecen los personajes principales, lo cierto es que si implementación presenta luces y sombras. Al poderlos usar solo en momentos determinados y fases específicas, se limita el uso a niveles repetidos que debemos superar una vez más. Al final, en ciertos momentos se hace tedioso, y se hecha de menos que no se hayan creado áreas o fases únicas para poder disfrutar de estos personajes.

Largo y difícil en exceso

En total, Crash Bandicoot Crash Bandicoot 4: It’s About Time tiene 25 niveles para Crash y Coco. Si tenemos en cuenta las fases del resto de personajes, el número sube a 38. Con los jefes, tenemos 43. De hecho, los jefes son algo que extrañamente va en contra del alto nivel de dificultad mencionado en este análisis. Además de ser incluso más fáciles que lo que tenemos en la trilogía original.

Todas estas fases, incluidas las de los jefes, deben completarse en modo N.Verted, una especie de modo espejo que no lleva a completar la misma fase, pero en el sentido contrario. Por supuesto, esto es necesario si deseas conseguir el cien por cien del título.


Crash Bandicoot 4 tiene tres modos multijugador. El primero, llamado Pass N. Play, se activa en la propia campaña para un jugador. Es interesante pero en un contexto general no aporta mucho, ya que se trata de un modo de pasar el mando en los mismos niveles en los que jugamos.

Entre los modos de juego competitivos, bautizados como Bandicott Battle, encontraríamos las Checkpoint Races, donde los diferentes jugadores compiten por superar diferentes puntos de control antes que los demás, o bien el Crate Combo, donde se compite por romper un mayor número de cajas.

En ambos modos, al llegar al punto de control, el juego cambia automáticamente de jugador. Es decir, tanto Pass N. Play como los dos modos mencionados aquí se juegan con un solo mando. Es un multijugador, pero capado a la experiencia local.

Conclusión

Crash Bandicoot 4: It’s About Time es increíblemente difícil. Este puede ser un punto positivo o negativo, dependiendo de tu visión de juego y tu habilidad. Sin embargo, las etapas son, en general, demasiado largas, lo que hace que el juego sea agotador en determinados momentos. Salvo esto, y si no te frustran fácilmente las altas dificultades, Crash Bandicoot 4 es una obra imperdible que tiene un aire de nostalgia y novedad. Quizás ya un claro exponente de las plataformas.

Estamos en Opencritic donde puedes encontrar este y otros de nuestro análisisOtros análisis que pueden interesarte en nuestra web.

Crash Bandicoot 4 It´s About Time

69,99
8.8

GRÁFICOS

9.0/10

SONIDO

8.5/10

JUGABILIDAD

9.0/10

Pro.

  • Toda la esencia de los clásicos
  • Con mucho contenido actualizado
  • Uno de los mejores plataformas de la actualidad

Contra.

  • Las máscaras podrían haber dado más juego
  • Igual que los personajes jugables
  • Niveles demasiado largos

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