Análisis Brunch Club

Últimamente, los juegos indie competitivos y cooperativos están más de moda que nunca,es por ello que siempre nos alegra analizar juegos como Brunch Club. Junto a este, cabe mencionar la gran acogida que han tenido títulos como Overcooked, el inesperado Fall Guys, o Totally Reliable y sus alocadas entregas de paquetes. De este último tenéis el análisis en la web, a cargo de un servidor. Pues imaginad una propuesta en la que hacer carreras con alimentos, o directamente tener que prepararlos como buenamente podáis. Un videojuego con físicas que recuerdan a las de Totally Reliable, pero que a diferencia de este, manejamos todo tipo de objetos y alimentos para cumplir nuestros objetivos.

Brunch Club es de esos juegos en los que uno se lo pasa infinitamente mejor en compañía que solo. Y es que podría decirse que se trata de un «party» en el que disfrutar de diferentes escenarios y pruebas con amigos y familia. Como suele ocurrir, lo más importante en estos casos no es ganar sino pasárselo bien, y esa es la intención de Foggy Box Games. El desastre está más que asegurado en el comedor de Brunch Club.

Los gráficos son lo de menos

Como apreciaréis en las imágenes, el apartado gráfico no es ni mucho menos la mayor de las virtudes en Brunch Club. Como comentaba anteriormente, el de Foggy Box Games es un título que antepone la diversión frente a otros apartados. Sin embargo, esto no significa que se deba obviar por completo el aspecto visual del juego. Es cierto que luce muy colorido, y la propuesta tiene un tono muy simpático en líneas generales. Sin embargo, le resta personalidad en este sentido, y ante otros videojuegos del mismo género no aporta nada característico.

Los escenarios son variados eso sí, y van desde un comedor cotidiano o un restaurante, hasta un merendero típico del parque. Cada uno presenta unas características propias que los hace únicos, y todos y cada uno de los elementos que los componen se identifican a la perfección. Estos a su vez influirán en la jugabilidad. Los indicadores y marcadores por su parte, son simples pero cumplen con la información necesaria para no perdernos en las partidas.

Sonido y textos

Afortunadamente, Brunch Club viene con una completa traducción al castellano. Los menús principal y de pausa son el único lugar en el que encontraremos los textos del juego. Más allá de ellos, el resto es igualmente intuitivo, solo que mediante imágenes. Los ajustes y opciones son numerosas para un título de estas características, incluyendo como no, vibración, sonido, idioma, etc. Como curiosidad, también es posible seleccionar el tipo de beicon.

Con la música he tenido una sensación parecida a la de los gráficos. No esperaba una banda sonora memorable, ni mucho menos, aunque vuelvo a encontrarme un apartado sin personalidad ninguna. Las melodías son agradables, incluso con un ligero toque retro, pero no va más allá de acompañar las partidas para mantener un ambiente acorde a la temática. Los efectos están algo mejor, con sonidos para cada elemento de los escenarios. Platos, alimentos, cubiertos, electrodomésticos y demás, cuentan con sus propios sonidos además de físicas diferentes.

Jugabilidad

Otra cosa no lo sé, pero desde luego las risas están garantizadas con este Brunch Club. El objetivo de sus responsables queda claro cuando te pones a los mandos, con unos modos cooperativos y competitivos que garantizan horas de diversión. En este videojuego, las físicas toman una gran importancia, y en ellas se basan prácticamente la totalidad de la jugabilidad. Podremos seleccionar y controlar multitud de objetos y alimentos en pantalla, algo fundamental para avanzar en cada partida.

Los mapas son muy variopintos, y la cantidad es bastante decente para el título en cuestión. La dificultad por su parte, ofrece tres niveles; fácil, medio, y difícil. Dependiendo del nivel escogido o el modo, las exigencias serán diferentes, teniendo que adaptarnos a los objetos, y en definitiva, al entorno para poder avanzar. Tenedores, platos, sartenes, cualquier cosa vale para hacer nuestro camino más liviano. Lo que no me ha gustado tanto, es el manejo de la cámara, prácticamente inexistente. Complica las cosas en exceso a la hora de desenvolverse en los escenarios.

Con respecto a los modos de juego, existen cuatro diferentes, todos ellos disfrutables en compañía o en solitario. El «Plato Principal», consiste en preparar las comidas que se nos plantean en un tiempo récord. Con «Enfrentamiento», jugaremos un uno contra uno de la misma forma que en «Plato Principal», solo que mediante tres rondas. La «Regla de los 5 Segundos» consiste en alcanzar los puntos de control señalados con el alimento que se nos asigne. En este modo, es altamente recomendable jugar con otra persona, pues resulta muy complicado hacerlo de manera individual. Por último, en «Sala de Máquinas», encontraremos una colección de minijuegos competitivos, ideal para la experiencia más arcade.

Duración

Aparentemente, este es un juego corto, que ofrece pocos modos de juego (sólo 4). En este sentido, podríamos pensar que una vez completados, la cosa se quedaría ahí. Pero hay que tener en cuenta que Brunch Club, es una propuesta pensada principalmente para ser jugada por dos o más jugadores. Es posible hasta un máximo de cuatro en pantalla, por lo que las horas son prácticamente infinitas si lo disfrutamos en familia o con amigos. De cada uno depende cómo aprovechar la experiencia, aunque lo más recomendable es hacerlo siempre en compañía. Solo así se le puede sacar todo el jugo a este Brunch Club.

Conclusión

Evidentemente, este es un videojuego que no llega con grandes pretensiones, ni busca abarcar un alto número de usuarios. El género y la temática es muy concreta, siendo al fin y al cabo una propuesta tipo «party» para dos o más jugadores. La idea de Foggy Box Games es que lo disfrutemos siempre en compañía, y lo cierto es que funciona. Pero no por ello podemos pasar por alto otros aspectos en los que el juego cojea notablemente.

La apariencia «cartoon» y colorida es ya una constante en los videojuegos, y los estudios buscan siempre diferenciarse unos de otros tratando de darle personalidad a sus productos. Desgraciadamente, en Brunch Club no existen rasgos especialmente característicos, tanto en lo visual como en lo sonoro. Las físicas y su jugabilidad son divertidas, pero se echa de menos un mayor esfuerzo por parte del estudio a la hora de dotar el juego con algo más de chispa. En una industria tan grande como esta es algo fundamental, y en Brunch Club no se da el caso. Eso sí, las horas de diversión están garantizadas.

Brunch Club

14,49€
5.8

Gráficos

3.5/10

Sonido y textos

5.0/10

Jugabilidad

6.8/10

Duración

7.7/10

Pro.

  • Físicas y jugabilidad divertidas
  • Su multijugador garantiza horas y horas de diversión

Contra.

  • Gráficamente muy pobre
  • Se siente muy genérico en casi todos los apartados
  • No se permite usar la cámara con libertad

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